La ruta romántica de Austria
Por Viajedia • 27 Abr, 2009 • Sección: Actualidad viajera, Austria
Entre las ciudades imperiales de Viena y Salzburgo se extiende uno de los recorridos más bellos de Europa y, con frecuencia, algo olvidado por el poderío de las urbes de salida y llegada. El camino ya fue recorrido por romanos y celtas en sus andares comerciales. También reyes y emperadores lo utilizaron para sus desplazamientos en la época de máximo esplendor del Imperio austrohúngaro. Se llama la ruta romántica y en ella es posible encontrar una treintena de lugares de gran interés cultural así como reservas naturales.Varios de estos enclaves han sido declarados Patrimonio de la Humanidad y muchos de ellos tienen como protagonista la música. Esas escalas musicales nos llevarán a Grein, Melk y Klosterneuburg y también a Bad Ischl, Bad Hall y Steyr.
A lo largo de los 380 kilómetros de la ruta, perfectamente señalizada, se encuentran conocidas localidades como Mondsee, Hallstatt, St. Wolfgang, Bad Ischl, Steyr, Krems o Melk. Y entre ellas los maravillosos paisajes de la ribera del Danubio y la región subalpina, con seculares monasterios, guardianes de una tradición centenaria, e inexpugnables castillos y palacios que nos saludan desde el pasado.
Pensar en la música y evocar Salzburgo, comienzo de la ruta romántica, es inevitable. Como lo es recordar la figura de Mozart, el más ilustre de sus habitantes, cuando se habla de esta preciosa ciudad austriaca a los pies de los Alpes.
Apenas a 30 kilómetros de esta urbe barroca aparece Mondsee y su antigua abadía benedictina, con orígenes en el año 748. Un poco más adelante vemos el primero de una larga serie de lagos que pueblan esta ruta romántica y que, acorralados por las cumbres de los Alpes, crean preciosos paisajes con todos los tópicos austriacos. St. Gilgen, Strobl y St. Wolfgang rodean el lago Wolfgangsee y son los puntos de partida para infinitas excursiones por las montañas. Estos atractivos, junto a la calidad de las aguas termales próximas, hizo que el emperador Francisco José eligiera Bad Ischl, a 19 kilómetros de St. Wolfgang, como residencia de verano.
Aunque hay que desviarse ligeramente de la ruta, vale la pena dirigirse hacia el sur desde Bad Ischl, para penetrar en el entorno histórico de Hallstatt-Dachstein, que comprende las localidades de Hallstatt, Gosau, Obertraun y Bad Goisern, y que forma el núcleo del Salzkammergut interior. Toda la región fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1997 y Hallstatt ha sido designada como la “población más bella a orillas de un lago”.
Las cascadas del valle de Echerntal y el glaciar Hallstätter son otras visitas imprescindibles. La parte final de este desvío es Obertraum, donde se encuentran impresionantes grutas de hielo y estalactitas.
Retomando la ruta romántica que conduce a Viena se descubre Gmunden, una encantadora ciudad de ambiente mediterráneo, rodeada de villas y palacetes. Un nuevo desvío nos lleva a Wels, una dinámica ciudad de ferias y centro de compras que ha sabido conservar su centro histórico, uno de los conjuntos arquitectónicos más bellos de Austria.
Tras pasar por Bad Hall, un apreciado lugar termal en las estribaciones de los Alpes, se llega a Steyr, corazón de la ruta romántica, joya de la arquitectura medieval. Una serie de pequeñas poblaciones salen al encuentro, cada una con su atractivo particular. Melk, con otra importante abadía benedictina sobre un promontorio rocoso, desciende a pico sobre el Danubio.
Y nos adentramos en la región de Wachau, un tramo del Danubio de apenas 36 kilómetros, que adquiere un relevante valor como comarca histórica. Aquí todo se complementa, desde los paisajes naturales, como pueden ser el serpenteante valle del Danubio, los bosques de ribera, las abruptas formaciones rocosas, con los elementos construidos por la mano del hombre como las terrazas para el cultivo de la vid, las localidades típicas, los monasterios, los castillos…

Enfilando la recta final hacia Viena aparece Krems, otra idílica ciudad que ha sabido conjugar diferentes estilos, desde el románico tardío hasta el Biedemeier. Ya a las puertas de la capital austriaca, se encuentra Atzenbrugg, conocido como el “municipio de Schubert” y, a 10 kilómetros de Viena, Klosterneuburg, con su monasterio de los agustinos de origen románico.
Aunque el recorrido por la ruta romántica pueda resultar agotador por la acumulación de bellezas, hay que dejar resuello para la meta final, Viena. La antigua ciudad imperial, situada a las orillas del Danubio, siempre invita a un paseo a través de los siglos.
Aquí todo se complementa, desde los paisajes naturales, como pueden ser el serpenteante valle del Danubio, los bosques de ribera, las abruptas formaciones rocosas, con los elementos construidos por la mano del hombre como las terrazas para el cultivo de la vid, las localidades típicas, los monasterios, los castillos… Enfilando la recta final hacia Viena aparece Krems, otra idílica ciudad que ha sabido conjugar diferentes estilos, desde el románico tardío hasta el Biedemeier.
Ya a las puertas de la capital austriaca, se encuentra Atzenbrugg, conocido como el “municipio de Schubert” y, a 10 kilómetros de Viena, Klosterneuburg, con su monasterio de los agustinos de origen románico.
Aunque el recorrido por la ruta romántica pueda resultar agotador por la acumulación de bellezas, hay que dejar resuello para la meta final, Viena. La antigua ciudad imperial, situada a las orillas del Danubio, siempre invita a un paseo a través de los siglos.
Fuente: Gaceta de los Negocios
